No recuerdo muy bien sus palabras...Creo que fueron algo así como: "Eres la persona mas hermosa que he conocido, pero precisamente por eso no quiero volver a verte jamás."
De repente todo mi mundo se fue derrumbando.
No podía respirar, todo me daba vueltas.
Me deprimía constantemente y todo el mundo me preguntaba si andaba algo mal conmigo.
Siempre les contestaba con palabras como: "No, es que estoy cansada." o "No, normal."
Pero en realidad estaba muerta. Muerta en vida.
Un viernes en la noche que me preparaba para salir me puse el saco de aquella misma noche en que deje de ser yo misma.
En su bolsillo encontre una carta que decía:
"Conservo algún recuerdo que no debería, lo sé, ¿qué puedo hacer?
A todos no ocurre: la monotonía nos gana la batalla alguna vez. Alguna vez, alguna vez, alguna vez...
Por eso, vida mía, por el día a día, por enseñarme a ver el cielo más azul, por ser mi compañera y darme tu energía; no cabe en una vida mi gratitud por aguantar mis malos ratos y manías, por conservar secretos en ningún baúl, quiero ser por una vez capaz de ganar y de perder.
Y hoy, tu, siendo la persona más hermosa de mi vida, tanto por fuera como por dentro, debo dejarte. Eres demasiado para mi y al mismo tiempo mi vicio, y creo que ahora necesito rehabilitación.
Te quiero mucho, -Omito su nombre-"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario