De repente deje de sentirme cansada.
- Hablale, saludalo, haz algo. - Me decía a mi misma.
El dio media vuelta para verme, una media sonrisa se dibujo en su rostro, pero sus ojos ocultaban tristeza.
Fue ahí cuando me di cuenta de que me preocupaba que era aquello que lo inquietaba, que lo entristecía.
Deje de escuchar el resto de mi entorno y solo escuchaba el ritmo de mi corazón acelerándose, con tan solo pensar en aquella estúpida idea que rondaba por mi cabeza.
- No seas tonta. - Decía una parte de mi. - Es pura atracción física.-
Sin tan siquiera transcurrir un segundo otra vocesilla interna respondió:
- Si así es...¿Por que necesitas que una voz te lo recuerde? ¿Tratas de convencerte a ti misma de qué?-
Luego comenze a sentir un ardor, por todo mi cuerpo, pero no era un ardor normal...me gustaba, llamame masoquista si así lo crees, pero esto que sentía, que me dolía tanto, me daba al mismo tiempo un impulso de alegría.
-Mierda- Pensé.
viernes, 14 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario